martes, 15 de marzo de 2011

El discurso de Dios

“Ya dije al llegar qué forma de Gobierno aconsejaba para los Estados de la Tierra: las dictaduras inflexibles. Añadí que Yo no podía aconsejar otra cosa. Y ahora agrego que Yo no podía aconsejar otra cosa porque nunca he sido más que un inflexible dictador. Os dicté una Ley y os marqué una pena, y al que transgrede aquélla, le aplico ésta sin apelación, sin indulto y por la eternidad…Recordad que ésa fue la forma de Gobierno que aconsejé para los Estados de la Tierra: porque es imagen de la mía (SILBIDOS). Allá vosotros si creéis que Yo Me equivoco, que Yo no puedo equivocarme…Os he dicho que estoy acostumbrado a vuestras blasfemias….No obstante, recapacitad (…) ¡Recapacitad, fatuos, soberbios, gentes engreídas por una inteligencia que Yo os he dado! ¡Decidme!... ¿Es que creéis tener más talento que Yo? (SILENCIO EMOCIONANTE.) ¿Adónde vais con vuestra libertad, con vuestra igualdad? ¿Cómo aspiráis a ser iguales si Yo os he hecho diferentes? ¿Cómo aspiráis a ser libres si Yo os he hecho esclavos? (…) ¡Decidme, necios!, ¿cómo vais a ser iguales? Lucharéis, forcejearéis, asesinaréis, destruiréis para crear la igualdad, y cuando os parezca que la habéis creado, los valientes, los audaces, los fuertes, los ambiciosos, los sanos, los inteligentes dominarán de nuevo a los cobardes, a los tímidos, a los débiles, a los que no tengan ambición, a los enfermos y a los torpes…Y advertiréis que la igualdad sólo era un sueño…(…) Y en cuanto a la libertad, palabra hueca, concepto utópico, deseo iluso, ¿qué libertad pretendéis, si seguís –y seguiréis por los siglos de los siglos- siendo esclavos de las pasiones, de los vicios, de las virtudes, de las costumbres, de vuestro propio organismo, del Dolor, de la atmósfera respirable que os rodea y de Mí, en último término…¡de Mí, que soy la Naturaleza, la Tempestad, el Tifón, el Rayo, el Fuego, la Galerna?...

“¿A qué libertad aspiráis, ¡oh, tontos inconmensurables!, si unos ojos de mujer o la palabra balbuciente de un niño os atan y os dominan, os empujan y os conducen? ¿A qué libertad aspiráis si un papirotazo mío, si una inundación, si un ciclón, si un terremoto, si una guerra, si una plaga os pueden dejar tan desnudos y desvalidos como al salir del vientre de vuestra madre? ¿A qué libertad aspiráis cuando basta una parálisis o un simple reuma para haceros presos años y años en un sillón, en un pobre, en un humilde, en un triste sillón? ¡Ja, ja, jajaá! (…) ¡Bobos y mil veces bobos! ¡Vuestras ideas están en pugna con los principios eternos de la Naturaleza y todos sucumbiréis en esa lucha, absurdamente desigual!...”

(Fragmento de La tournée de Dios, de Enrique Jardiel Poncela)


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