lunes, 21 de septiembre de 2009

Inicio del curso

Tras las vacaciones, me reincorporo, no sólo al trabajo, sino también al blog. Por lo pronto, y tras el retraso que la consejería lleva (efecto crisis le llaman), el curso lo empezamos un poco más tarde de lo habitual. Sigo en el mismo centro pero con alumnos nuevos: este año una tutoría de primero de Bachillerato, dos 1ºs de la ESO y un 2º de ESO. Entre ellos, dos grupos de nivel bajo, pues en el centro se ha decidido dividir a los alumnos de primer ciclo (sólo en las asignaturas instrumentales) según el nivel académico y bajo la premisa de que a los alumnos conflictivos se les separará de los de nivel bajo y se distribuirán entre los grupos "altos" donde, esperamos, no encuentren eco en el comportamiento (algo muy fácil de encontrar entre alumnos que se sienten perdidos académicamente).
No sé si esta medida es acertada o errónea. Creo que partimos de la base de un sistema educativo en el que no es posible hacer grandes cosas mientras se exija el mismo aprendizaje y la misma enseñanza hasta los 16 años para alumnos con necesidades diferentes. Pero teniendo en cuenta eso, quizás los alumnos de nivel bajo, con un profesor concienciado, separados de los alumnos conflictivos y "líderes" del aula y en grupos pequeños (8-10), puedan ser mejor atendidos. (Ojo, estos grupos son diferentes a los de Refuerzo Curricular y a los de Diversificación; no forman un grupo con currículo específico, sino con el mismo que el resto del curso "normal", sólo que se les exige aprender lo básico de cada nivel y curso y se les puntúa sobre 7).
Por lo pronto, he conocido a dos de mis cursos: Bachillerato, gratamente, me han parecido un grupo con el que se podrá trabajar fácilmente. Y uno de los 1ºs de ESO (donde todavía están mezclados los alumnos, pues aún no se han separado los niveles) que creo que me van a dar bastantes quebraderos de cabeza, sobre todo por cierto personaje, viejo conocido del centro y que sigue por las aulas...pero en principio, una, con más tablas que hace un año, se siente cómoda y segura...porque si algo he aprendido mi primer año como profesora, es que, cada profesor, de la puerta de la clase para fuera, cuenta las cosas como quiere y se presenta como el profesor que quiere ser, no como el que es. Así que, las comparaciones es mejor dejarlas en el perchero de casa.