Otra vez de vuelta,
después de trece días por el país de los Galos.
He comido mucho y muy caro,
He cogido 23 trenes
y he visitado 12 ciudades.
He discutido,
pero también he dado y recibido
muchos achuchones.
Una hora en París,
lo justo para cambiar de metro,
y para que recuerde por qué me gusta tanto esa ciudad,
a pesar de ir leyendo París no se acaba nunca
y de haber reído tanto con Vila Matas.
Ahora semana de descanso
y el lunes mi primer contacto
como profesora con plaza,
mejor dicho mi primer contacto como profesora
(que el de profesora interina no lo he llegado a conocer).
Y es que esto de haber sacado plaza a la primera
todavía hoy
ni me lo creo.
lunes, 25 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
Roma y Florencia
He comido pasta y pizza,
he paseado hasta perderme por las calles,
me han salido ampollas en los pies,
he soportado un caló sofocante,
he contemplado la Capilla Sixtina,
he hecho fotos del puente Vecchio y la plaza del Duomo,
he cruzado calles en las que el tráfico no respeta a los peatones,
me he reído con una buena amiga,
me he quedado encerrada en la habitación de un hotel,
he comido en el restaurante de un capo de la mafia
(por lo menos),
he comido gelatto
sin culpa,
me he tomado el mejor capucchino del mundo,
he paseado por el Trastévere,
he hecho una cola de dos horas para ver a Botticcelli,
he tirado la moneda a la fontana,
me he perdido por las calles fiorentinas,
he bebido agua de todas las fuentes que encontraba,
he paseado por jardines renacentistas,
pero sobre todo,
he disfrutado mucho, mucho, mucho.
he paseado hasta perderme por las calles,
me han salido ampollas en los pies,
he soportado un caló sofocante,
he contemplado la Capilla Sixtina,
he hecho fotos del puente Vecchio y la plaza del Duomo,
he cruzado calles en las que el tráfico no respeta a los peatones,
me he reído con una buena amiga,
me he quedado encerrada en la habitación de un hotel,
he comido en el restaurante de un capo de la mafia
(por lo menos),
he comido gelatto
sin culpa,
me he tomado el mejor capucchino del mundo,
he paseado por el Trastévere,
he hecho una cola de dos horas para ver a Botticcelli,
he tirado la moneda a la fontana,
me he perdido por las calles fiorentinas,
he bebido agua de todas las fuentes que encontraba,
he paseado por jardines renacentistas,
pero sobre todo,
he disfrutado mucho, mucho, mucho.
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